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En la actualidad existe un amplio consenso científico en que el fenómeno Cambio Climático es un hecho inequívoco, causado principalmente por la acción del hombre, (IPCC, 2013). Los análisis científicos también señalan una tendencia creciente en la frecuencia e intensidad de los eventos meteorológicos extremos en los últimos cincuenta años y se considera probable que las altas temperaturas, olas de calor y fuertes precipitaciones, continuarán siendo más frecuentes en el futuro, lo que puede ser desastroso para la humanidad (IPCC). 

A la fecha las negociaciones sobre la adaptación al cambio climático a nivel global se encuentran en auge y Paraguay no está ajeno a ellas ni a las directrices resultantes de las mismas. Por eso, en los últimos tiempos ha realizado avances en cuanto a adaptación al cambio climático. 

La adaptación al cambio climático puede ser definida como “los ajustes en sistemas humanos o naturales como respuesta a estímulos climáticos proyectados o reales, o sus efectos, que pueden moderar el daño o aprovechar sus aspectos beneficiosos” (IPCC, 2007). Se pueden distinguir varios tipos de adaptación, entre ellas la preventiva y la reactiva, la pública y privada, o la autónoma y la planificada.

En el marco del  Artículo 4.1 (b) de la Convención Marco de las Naciones Unidas para el Cambio Climático, que establece que las Partes deberán "formular, aplicar, publicar y actualizar regularmente programas nacionales y regionales con medidas para facilitar la adaptación adecuada al Cambio Climático” (ver archivo) y en el marco de la Política Nacional de Cambio Climático (ver archivo), son elaborados la Estrategia Nacional de Adaptación al Cambio Climático -ENACC- (SEAM, 2015) (ver archivo), y el Plan Nacional de Adaptación al Cambio Climático -PNACC- (ver archivo).

La ENACC  tiene como objetivo general instalar los conceptos  de cambio climático en el país, impulsando acciones articuladas entre los sectores, conducentes a reducir la vulnerabilidad, aumentar la resiliencia, reducir y gestionar riesgos, mitigar los impactos y lograr la adaptación ante la variabilidad, el impacto climático y los eventos extremos, así como el aprovechamiento de las oportunidades que genere a los efectos de lograr el bienestar de la población. Estos dos instrumentos de política pública nacional fueron elaborados y aprobados  con apoyo de la Comisión Nacional de Cambio Climático.